La primera fotografía la he escogido porque me gusta el reflejo del árbol y el color de las hojas, la mezcla de tonos cálidos de las hojas con el color frío del cielo en el reflejo del agua.
La segunda sin embargo la he elegido porque me gusta lo que transmite. Es una foto de ritmo que además muestra unos pies de personas, que no sabemos cuales son, gente que pasa desapercibida pero que está ahí. Además también llama la canción el contraste del rojo con el blanco de los zapatos y pantalones.
Además la semana pasada era la jornada de puertas abiertas en Medina Sidonia. Los alumnos de 2º de Bachillerato del IES San Juan de Dios tuvimos la oportunidad de vivir una nueva experiencia: ser monitores de alumnos de colegios de 4º,5º y 6º de primaria, además de varios alumnos de los institutos de la localidad. En total eran 10 niños por cada 2 monitores.
El jueves 4 era el primer día de esta jornada de puertas abiertas. Las cinco fotografías que muestro a continuación son de ese mismo día. Por suerte, los niños de los que me encargaba junto con un compañero no dieron mucho trabajo y pude realizar las fotografias.
Esta primera fotografía la hice porque me resultaba interesante hacer como que el sol es la luz eléctrica aunque no conseguí centrar más el sol en la farola porque había obstáculos que me lo impedían.
Esta otra fotografía la hice por el ritmo y el contraste de color de lo pared con el cielo tan claro.
La tercera fotografía sigue la regla de los tercios.
Esta otra tiene las sombras de la escalera y como el color no era lo importante me pareció más curiosa en blanco y negro.
Y esta última fotografía la hice porque no es muy común ver puertas de ese color. La hice de modo que siguiera la regla de los tercios pero luego me pareció mejor recortarla de esta manera porque ocupa un tercio de la fotografía.
Sinceramente, pensaba que la experiencia iba a ser peor (tanto por el tiempo pues daba lluvia como por los niños porque no tenían cara de muy buenos...) pero después a medida que pasó la mañana me di cuenta de que me equivocaba.
En mi grupo se comportaron más o menos bien. Había un chiquillo que parecía estar enfadado con el mundo y al principio no quería hacer fotografías porque no le había tocado con su amigo en el grupo pero al final hizo alguna.
Luego había una niña muy graciosa, la más pequeña del grupo, que hacía muchísimas fotos y cada vez que venía a enseñarme si estaba bien y yo le decía que si empezaba a gritar y decir cosas como: Ole, ole, ole! Que arte tengo. Es que yo lo valgo...etc
Lo que más me ha gustado ha sido que nos pidieran ayuda para realizar las fotografías o nos preguntaran como quedaba mejor, era como si nosotros fuéramos los maestros. Al terminar el día regresamos al instituto y los profesores de los colegios nos preguntaron que si se nos habían quitado las ganas de ser maestras/os.
A pesar de haber sido una mañana agotadora con un poco de estrés por si se nos perdía un alumno fue una buena experiencia que no dudaría en repetir, sobre todo porque ahora me saludan por la calle.







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