Pues para empezar con mi experiencia en el San Juan de Dios quería recalcar la buena compañía que he podido tener con los profesores. Gracias a que al final se convierten como un compañero más de instituto aunque cuando hay que poner orden se convierten en tus padres (o peor). Todos ellos con un buen carácter y siempre alegre, lo que hace más amenas las clases. Además, con la mayoría de ellos coges bastante confianza aunque sin pasarse.
En cuanto a las actividades extraescolares, pueden ser las mejores experiencias porque , en mi opinión, son la práctica de la teoría ya estudiada. En actividades extraescolares hemos aprendido a convivir con nuestros compañeros en determinadas condiciones, a lavar nuestras ropa , a dormir fuera de casa y todo esto sin hablar de la parte educativa. Estoy bastante satisfecha por todas y cada unas de las actividades extraescolares que he podido realizar en el instituto, pues cada una de ellas ha sido una experiencia diferente e inigualable, puede que en su día no le diera tanta importancia, pero ahora puedo comprender todo aquello que nos puede enseñar. Por ejemplo, cuando fuimos a Roma pensaba que el inglés no tendría tanta importancia como nos decían nuestros profesores, pero al ver que todos los compañeros que se quedaban en la residencia e incluso los propios ciudadanos de Roma lo hablaban y se comunicaban en inglés me quedé bastante fascinada. O cuando te das cuenta que compartir habitación con tus amigas no es tan guay como parece.
Tengo que decir que en mi opinión, mis compañeros de clase son los mejores. Ya no sé si porque he estado con ellos seis años o porque es verdad lo que digo. Aunque no lo creáis, la persona que te acompaña los Lunes a primera en la clase de filosofía puede hacerte reír hasta en esas durisimas condiciones. He de recalcar que en estos seis años no he tenido una mejor convivencia con mis compañeros hasta ahora, excepto cuando hay que poner la fecha de algún examen. Hemos sabido dejar atrás algunas cosas malas y quedarnos con lo bueno. La verdad es que mis compañeros eran la razón de mi temor todos los años de repetir y es que no me imaginaba una semana sin ellos, el temor de perder la comunicación con ellos. Pues cuando una persona repite al final acaba saliendo de tu vida. Se podría decir que el instituto es tu vida social, y es que al fin y al cabo pasas 6 horas diarias dentro de él. Tener que pasar 5 días junto a ellos crea un vínculo especial que pocos saben valorar.
Recuerdo muy bien mi pesimismo al principio de todos los años que he pasado en el instituto, cada año me decía a mí misma "pfff 9 meses para el verano...". Ahora, no te voy a mentir, estoy deseando que llegue el verano pero por otra parte no quiero que llegue el momento de tener que despedirme de mis compañeros, bueno mis amigos.
Nunca he sido una persona de estudiar mucho, mis notas no eran muy altas, ni tampoco tenía interés en que lo fueran y no me arrepiento de esta decisión, pues he podido disfrutar tranquilamente de la ESO mientras que ahora, en bachillerato, estoy tirandome de los pelos para poder sacar un 8 en alguna asignatura. De este modo, estoy más relajada, pues la nota de la ESO ya no me cuenta para mucho.
Si tuviera que elegir alguna anécdota de proyecto elegiría el día que hice mi trabajo. En un principio piensas que el trabajo es un aburrimiento y que te va a costar un montón hacerlo, ya que tienes que buscar mucha información difícil. Lo que no entendí en su momento era el cómo nos iba a influir a nosotros el buscar esa información sin ayuda de nuestros padres. El trabajo está relacionado con nuestro futuro fuera de nuestra casa y la verdad es que nos ayuda. Pues el día que estaba buscando información sobre el Colegio Mayor San Juan Bosco, no encontraba quién gestionaba este Colegio Mayor. Vamos a ver, en su página principal nos informa sobre los Salesianos pero os voy a ser sincera no tenía ni idea de qué eran ni se explicaba muy bien. Así que llame al teléfono que ponía la página.En un principio estaba muerta de vergüenza, hasta ensayaba la frase que le iba a decir en un principio como le iba a explicar que soy una alumna de instituto, todo muy preparado como si fuera la exposición. A llamar nos lo coge un hombre, le explico que es para un trabajo y él me contesta " Yo no estoy aquí para atender a ningún niño chico que no vaya a inscribirse." . Yo ya alterada le pido por favor y le lanzo la pregunta rápidamente. Y su contestación no fue nada amable, dijo :" Los Salesianos,¿ no ves que es un Colegio católico?, a ver si os enseña más cosas en el instituto y no tenéis que molestar a personas ocupadas atendiendo a cosas importantes." Colgué, sin decir ni un adiós. Estuve mosqueada toda la tarde, cada minuto que pasaba se me ocurría otra frase que podría haberle dicho. Me sentí de varias maneras, como cuando te insultan por tu físico. Me sentí insultada,¿me había dicho inculta?. Dejé de darle vueltas y ya más tranquila comprendí que me había olvidado de la vergüenza que sentía al principio y hasta pensaba que podía hacerlo otra vez sin timidez. Comprendí que era un paso hacia la madurez.
Al igual que el instituto es un paso a la madurez. Algunos duran más que otros en el instituto, a veces por flojera o por las ganas de ser siempre un niño. Ahora que el curso se está acabando como mi estancia en el instituto, siento como si en mi interior hubiera una lucha entra las ganas de salir y conocer nuevas cosas ( hacerse mayor) y las pena de dejar atrás tantos recuerdos vividos y compañeros ( ser siempre un Peter Pan). Pero lo tengo claro, no voy a estancarme en los recuerdos y en aquellas cosas ya vividas aunque sea difícil separarse de ellas como de mis compañeros. Tengo que seguir adelante, porque al fin y al cabo para eso he pasado seis años en mi instituto, San Juan de Dios.
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