martes, 5 de mayo de 2015

Experiencia en el instituto.

Mi paso por el instituto se ha caracterizado principalmente por momentos buenos, ya que he conocido a una gran cantidad de gente, he hecho amigos nuevos y he cogido más confianza con los que ya conocía, muchísimas actividades extra-escolares, excursiones (Roma, Granada), trabajos en grupos, bailes de fin de curso, y muchos momentos más que nunca se olvidarán.
Además de buenos momentos también ha habido una serie de malas rachas, destacando por ejemplo el que estamos pasando ahora en 2º de Bachillerato. Podría afirmar con certeza que es el curso más agobiante de todos, ya que tienes la presión de la selectividad además de 5 exámenes a la semana. 
Pero en estas malas rachas es cuando te das cuenta de que las personas que te rodean te apoyan a pesar de estar pasando por lo mismo (además de apoyarte, también hacen que te entren muchas ganas de fiesta al hablar constantemente de ellas). 
Pero generalizando podría decir que tengo más recuerdos buenos que malos. Tantos son los recuerdos buenos que tengo que me da una pena increíble el hecho de que éste sea el último curso que vayamos a estar todos juntos, a pesar de que vaya a conocer a mucha gente nueva en la etapa próxima de mi vida. 
Tengo muchos recuerdos de Roma, como el olor tan agradable a croissants que teníamos mis compañeras Marina, Laura y yo cada mañana al despertar, puesto que nuestra habitación de encontraba justo al lado de dónde se desayunaba.
Recuerdo también todos los sitios que visitamos, todos los monumentos y parques. A pesar de haberlo visitado anteriormente, fue una experiencia completamente diferente por el simple hecho de compartirlo con tus compañeros y amigos y no con tu familia.
Recuerdo que el tercer día que estuvimos allí, al volver de un sitio bastante alejado de la Residencia Candia (lugar donde nos alojábamos), resulta que nos "pilló un poco el toro" porque no estuvimos atentos al reloj; cuando nos dimos cuenta faltaban 10 minutos para que saliera el último metro, y estábamos a unos 20 minutos de la estación. Creo que no he corrido tanto en mi vida (y eso sin contar el dolor de pies que tenía tras haber estado andando toda la tarde).

Con respecto a la asignatura de proyecto, me gustaría comentar que me ha enseñado mucho sobre la fotografía (ahora procuro que la foto cumpla la regla de los tercios). Una anéctoda que quiero destacar es el día del concurso de la fotografía, en la que pasas a ser la que enseña en vez de ser enseñada. Eso me hizo comprender que realmente había aprendido muchísimo en la asignatura de proyecto integrado.









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